La
gastronomía del pueblo se basa en platos como el
conejo al ajillo, el cordero en salsa de tomate, el
gazpacho caliente en invierno y el frío en verano.
Entre los postres, sobresale la repostería que se
elabora artesanalmente para la Semana Santa, como
los borrachuelos, pestiños, suspiros y el llamado
rosquillón. Otros dulces son los higos pasados al
sol con nueces y los orejones.